La prescripción es una figura legal que establece un límite de tiempo para que el Estado pueda perseguir y sancionar un delito. En el caso de los delitos sexuales, este es un tema complejo que ha tenido cambios importantes en la legislación chilena.
La Regla General de Prescripción
Para los adultos, los plazos de prescripción se rigen por la gravedad de la pena del delito:
- Crímenes (como la Violación): Prescriben generalmente en 10 años desde la comisión del hecho.
- Simples Delitos (algunos Abusos Sexuales): Prescriben generalmente en 5 años.
Este plazo se interrumpe si el imputado comete un nuevo delito o si se inicia el procedimiento judicial en su contra.
La Gran Excepción: Delitos contra Menores y la Ley de Imprescriptibilidad
La legislación ha avanzado significativamente para proteger a los niños, niñas y adolescentes.
- Ley N° 21.160 (2019) – Suspensión del Plazo: Para delitos sexuales cometidos contra menores antes de 2019, el plazo de prescripción se suspende hasta que la víctima cumple la mayoría de edad (18 años). Solo entonces comienza a correr el reloj (ej. 10 años para la violación).
- Imprescriptibilidad Total: La interpretación legal más reciente y robusta busca que, sin importar el tiempo transcurrido, el Estado siempre tenga la obligación de investigar y sancionar delitos sexuales graves cometidos contra menores, si hay pruebas suficientes. Esto se basa en principios internacionales de derechos humanos y el interés superior del niño.
En Justicia y Familia, analizamos cada caso en particular. Incluso si han pasado años, es fundamental evaluar la posibilidad legal de iniciar acciones.